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Luchando contra la desidia

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Y pasan los días, las semanas y los meses y aquí seguimos, buscando y rebuscando caminos y alternativas para sacar algo a adelante. Tengo la sensación de que no me queda tiempo, de que hasta el mes de julio la vida aquí va a ser una carrera contrarreloj, donde el equipo contrario no tienen muchas ganas, no de competir, sino de participar siquiera en la disputa. Y es que es impresionante lo difícil que es luchar contra los hábitos, contra la desidia que genera un sistema mal estructurado y completamente descoordinado. Gente formada, con estudios de postgrado realizados dentro y fuera del país, ocupan puestos donde lo único que importa es figurar, estar, y a ser posible, no hablar demasiado ni molestar... 

Cuando mantienes reuniones con ellos, la conversación es amena, agradable y hasta ilusionante, pero tan pronto como pretendes mover el sistema en su conjunto, éste empieza a hacer aguas por todas partes. Al final, lo que se genera es una falta de ilusión, de frustración y de pérdida de esperanza entre la gente que se contagia como la gripe. Da pena por lo que siempre os he contado, porque individualmente son personas extraordinarias, con unos valores que ya nos gustaría a nosotros conservar, pero en equipo, como comunidad, la estructura se desmorona a las primeras de cambio. Hay dinero porque hay recursos (gas, petroleo, agua, turismo, canal de Suez,...), pero está todo en manos de unos pocos mientras la mitad de la población se encuentra en la más pura miseria. Y no hay derecho. El estado de Mubarak es un estado policial, donde no hay oposición, y si la hay, se la calla sin que nadie se entere ni proteste. Las calles están sucias no porque a los egipcios les guste la mugre, sino porque no hay un buen reparto de los ingresos del estado y los fondos disponibles no se destinan a las personas, sino a grandes obras cuyo único fin es el de aparentar algo que, en el fondo, no son. ¡Je! no os quiero transmitir depresión ni melancolía, sólo rabia porque le estoy cogiendo mucho cariño a este país, porque de verdad que tiene un potencial humano impresionante, pero agota tanto el luchar contra el viento y la marea... que da pena no ver la reacción que esperas cuando te estás dejando la piel por hacer algo que sirva para sacar, a gente maravillosa, del desencanto en el que se encuentran.

En fin, y así van las cosas... con mucho trabajo, pero contento.

Besos para todos,

 

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